Personajes Históricos

Reseña Histórica del Escultor Manuel González Cortés

Don Manuel Ángel González Cortés, nació el 04 de agosto de 1929, hijo de don Raúl González (q.e.p.d.), y doña Eva Cortés (q.e.p.d.), creció con 12 hermanos en el pueblo de Miramar, rodeado por la naturaleza del lugar. Tuvo una infancia difícil porque en esos tiempos existía mucha pobreza, incluso, según relata don Manuel, venían personas del cantón de Palmares, que era considerado uno de los cantones más ricos del país a este lugar, en busca de mejores oportunidades, y se encontraban con muchas necesidades aquí también. Sus juegos de niño fueron: Bolinchas, trompo, el bate, la rueda volteada, el fútbol y la paleta, asistió hasta el cuarto grado de la escuela, que se localizaba donde se encuentra hoy el Banco Nacional. En su época de juventud predominaba siempre la situación económica difícil en el lugar, la gente vivía en ranchos de palma, sin embargo, él recuerda con mucho cariño que a pesar de las dificultades de los pobladores la convivencia entre todos era pacífica y armoniosa, y que en la actualidad prevalece esta característica entre sus habitantes.

Las personas que tienen el gusto de conocer a don Manuel, saben de su calidez humana y el talento que posee, pero muchos no conocen la historia de dónde nace su inspiración por el arte. Según expresa don Manuel el trabajo diario de aquel tiempo eran labores agrícolas, limpieza de potreros, trabajos de ganadería, todo era rutinario, acostumbrados a servirles a los ricos y las personas no pensaban en cómo hacer algo diferente para superarse y salir de la pobreza. Un día, él se sentó bajo una planta de veranera que tenía en su patio a reflexionar y meditar como mejorar su situación y expresa que empezó a observar unos bejucos que tenía la planta y de ahí sintió la inspiración como caída del cielo, de realizar una silla, e inmediatamente buscó un cuchillo y empezó a buscar en la montaña bejucos adecuados para confeccionar sillas, con esto logró superarse ya que podía multiplicar el salario al venderlas y de esta manera, sacar adelante a su familia. Luego, indica don Manuel, que de las raíces de esas sillas él empezó a notar que tenían ciertas figuras y en ese momento surgió la idea de hacer tallas en madera, buscó un tronco y realizó su primera escultura que fue una mujer, cuenta que se la compró un señor llamado don Rodrigo Lobo en 40 colones, lo cual él agradeció mucho ese gesto ya que fue una motivación para seguir adelante confeccionando esculturas.
Con el paso del tiempo, este artista autodidacta continúo realizando sus obras, agradecido con Dios por el talento que le dio, y humildemente manifiesta que poco a poco le fueron dando el nombre de escultor, algo que él no consideraba merecer este título, sin embargo, con la motivación de las personas y admiración por su trabajo lo incorpora en su vida. Para confeccionar sus creaciones utiliza herramientas rústicas: hacha grande, hacha pequeña, formones comunes, gubias, cuchilla. La fuente de inspiración de don Manuel es la injusticia social y la pobreza, él observaba a los señores que cargaban un saco, una carga de leña, o un racimo de cuadrados, esto lo podemos comprobar apreciando una de sus esculturas que se encuentra en el Hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas a la entrada de Consulta Externa, esta talla tiene el nombre de “Errante”.

Proyecto: “Mis primeros pasos en la Etnografía Histórica”

Estudiante: Ligia Castillo Jiménez

Correo: ligia9904@hotmail.com

Universidad Estatal a Distancia

Cátedra de Didáctica de los Estudios Sociales y Evaluación.

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